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JOSÉ IGNACIO LAPIDO

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JOSÉ IGNACIO LAPIDO

Sueño cumplido

Maestro del rock hecho en Andalucía, José Ignacio Lapido ha firmado, con su banda 091 o en solitario, algunos de los mejores temas compuestos en nuestro país. Con su nuevo trabajo, 'El alma dormida', vuelve a traernos una colección de canciones con personalísimas y brillantes letras. Nuestro redactor Valle se reunió con el granadino en las oficinas de G-News Comunicación para hablar sobre un álbum que presenta este viernes, 2 de febrero, en el Loco Club de Valencia y este sábado, día 3, en la Joy Eslava de Madrid.


Redactor  VALLE  |  Madrid, 29/01/2018


Y de repente entró. Yo había entrenado en casa este momento para no ponerme nervioso, pero no imaginé que entraría armado. Intentaba no mirar de reojo constantemente aquella funda grande y negra. Dentro iba su Gibson SG con la que tantas veces me había desbordado.


- "No puede imaginarse cuánto honor supone para mí entrevistarle" (¡Vaya! Lo he dicho de memoria, no ha sonado natural)

Él sonríe (puede que comprensivo) y me da las gracias.

- "Puedes tutearme" (me ofrece)

- "Muchas gracias, lo intentaré. Pero compréndame si no me sale" (me sonríe sincero. Yo eso no lo había preparado y, claro, esta vez sí que ha sonado muy natural)


Menos mal que Juanma Cantos me acompañaba. Ellos se conocen de cuando JOSÉ IGNACIO LAPIDO sacó su álbum 'Cartografía'. La antigua distribuidora El Diablo, de la que Juanma era Director de Producto, lo distribuyó. Hablan y hablan mientras caminan hacia una sala sobre casas discográficas y nombres de personas afines y comunes a ellos que no conozco. Yo camino detrás, pensando que en unos minutos empezaré a entrevistarle y se empezará a cumplir mi sueño. El maestro se sienta, yo lo hago frente a él.


- "¿Queréis un café?", nos pregunta.


Niego con la cabeza, no sé por qué, me apetecía mucho un café. La verdad es que tengo prisa por empezar, por entrevistarle, por charlar, por reír, por terminar de corroborar que mi ídolo es de carne y hueso y, sobre todo, por agradecerle (aunque él no sabe que estuvo) lo nuestro.


Así que, tomé la palabra y, en ese momento, se empezó a cumplir mi sueño.


- Otro disco más, un discazo. Escéptico como siempre y para mí uno de los mejores. Y ya van ocho LPs en solitario más siete que grabó con 091. Son tantas canciones ya que yo supongo que la época de composición debe ser la más dura. O sea, cuando coges la guitarra, habiéndonos ya contado todo, habiendo usado todos los recursos y gastado todas las melodías con un nivel tan alto como el que Ud. mismo se ha puesto... ¿Cómo hace para seguir sorprendiéndonos y emocionándonos sin que donde se sienta para componer sea un potro de tortura mental?


- (Risas) Bueno, el proceso creativo para mí es el más satisfactorio. Es decir, el proceso compositivo de las canciones tiene dos vertientes: una un tanto agónica, como comentas, y otra placentera. Digamos que es una dulce agonía porque, efectivamente, después de tantos años en el negocio, tantos discos y tantas canciones compuestas, el momento de sentarse y coger la guitarra o el piano para ponerse a crear una nueva que no se parezca o que intente ser distinta a lo que he hecho anteriormente, pues, realmente, cada vez es más complicado. El horizonte creativo se va estrechando y caminos por los que has transitado, no quieres transitarlos de nuevo. Así que, tienes que ir buscando y el proceso se hace más difícil, pero a la vez, si te lo tomas como un reto creativo, también es más satisfactorio. Porque, al final, te metes en laberintos y, aunque no sabes el camino de salida, lo encuentras. No sabes cómo pero lo encuentras. Supongo que unas veces es tirando de oficio y otras gracias a una especie de azar creativo.


- Ahí quería llegar. Porque pienso que Ud. no es consciente de lo dentro que nos llegan y de cómo nos identificamos con sus canciones y puede que haya truco. Me explico, los monologuistas, para hacernos reír, usan el truco de exponer situaciones diarias que todos hemos vivido. Yo opino que Ud. es el único que consigue hacer lo mismo poniendo música y letra a nuestros sentimientos diarios, a la cotidianidad de nuestra alma. ¿Cómo se hace? ¿Es una suerte de musas o fruto de sus lecturas y de un trabajo metódico y elaborado?


- Bueno, si las musas es una forma de llamar al trabajo, acepto que sean las musas. Yo, la verdad, el concepto de iluminación romántico a base de inspiración que te llega de un rayo de luz metafórico y, de buenas a primeras, escribes una canción entera... conmigo no existe eso, ni creo que exista. Para mí es una cuestión de querer saber lo que quieres decir y después darle una forma adecuada. Y trabajar ahí hasta que queda el resultado final. En mi caso, como dije, existe ese azar con el que terminas una canción que empezaste y no sabías como acabarla. Pero yo creo que es el mero hecho de la ansiedad por terminarla, el motor creativo (risas).


También, el que yo tome las canciones como una especie de balcón al mundo, es decir, una forma de expresión cuando tienes una visión determinada del mundo, es básicamente el caladero principal a la hora de escribir. Sobre todo de escribir letras. Porque si quieres ser honesto contigo mismo y con la gente que va a escuchar las canciones (nos señala con la mirada), lo que tienes es que volcar hacia fuera lo que llevas dentro (se lleva al pecho los puños y los separa abriendo las manos). Volcar tu visión del mundo que te rodea y tu visión interna de tus sentimientos, de tus emociones. (Se vuelve a acomodar en la silla) Y de ahí salen las canciones.


Evidentemente tienes que cavar. Yo he escrito algunas veces la metáfora de la mina. La mina que lleva siendo explotada muchos años y, para dar con el filón de oro, cada vez hay que cavar más hondo. En este caso, pasa un poco lo mismo. Escritas tantas canciones, tienes que cavar más pero, al final, no sé cómo, van saliendo.


(Se crea un silencio reflexivo que interrumpo antes de que pueda resultar incómodo)


- Aunque en todos sus discos ha tratado el tema de la fugacidad del tiempo. De alguna manera, en 'El alma dormida' se hace más evidente. Y quizás sea por esto que suena con una nostalgia más profunda que, incluso a veces, llega hasta la prehistoria con dinosaurios, aunque en realidad se refiera a la prehistoria del rock. Por otro lado, aunque es un álbum muy colorido, también hay más country rock y más folk rock... 'Estrellas del purgatorio', 'Como si fuera verdad', 'Enésimo dolor de muelas'. ¿Quería Ud. que hubiera más nostalgia en las melodías y para ello le ha venido bien el country o, por el contrario, quería incluir más country en el estilo y por eso suena más nostálgico?


- La verdad es que no sé qué fue antes, si la gallina o el huevo (risas). El folk rock y el country rock han sido siempre unas músicas que yo he tenido muy presentes. Sobre todo en los grupos de los sesenta que ya iniciaron esa fusión de estilos. Grupos como los Byrds, como el mismo Dylan, como Buffalo Springfield, como The Band. Gente así que marcaron un canon. Un canon que, a muchos músicos y a mí en particular, me influyó mucho en mis gustos. Yo siempre he sido muy clásico con todas las músicas que se hicieron en los sesenta. Y esa unión del folk de raíces americanas e irlandesas con el rock que estaba naciendo en aquellos momentos, en los cincuenta y sesenta, pues crearon una serie de bandas como las que he nombrado y otras como Crosby Stills Nash and Young y gente así que a mí me marcaron mucho en mi estilo, sobre todo mi estilo en solitario, que va muy por la vertiente de ese tipo de música. Y en este disco, quizás, pues hay más pinceladas dentro de ese estilo. Canciones como 'Estrellas del purgatorio' que realmente es un tema canónicamente country rock o 'No hay prisa por llegar' que también se podría encuadrar dentro.


¿Si suena nostálgico o no?... Yo creo que el tema de la fugacidad del tiempo tiene más sentido en la parte lírica que en la musical. De hecho, el mismo título del álbum, 'El alma dormida', está tomado del primer verso de las 'Coplas por la muerte de su padre' de Jorge Manrique y que es un poema que su temática principal, aparte del recordatorio a los seres queridos que se fueron, habla de la fugacidad del tiempo que es algo que viene de los poetas latinos como Virgilio. El "Tempus Fugit" era una temática de poemas clásicos muy importante y que se daba mucho en la época griega y romana. En este caso, pues sucedió una circunstancia que fue la muerte de mi madre en 2016 y se me ocurrió hacer un paralelismo con el poema de 'Coplas por la muerte de su padre' de Manrique y algunas de las canciones que compuse tras el fallecimiento de mi madre como 'Lo que llega y se nos va' o 'No hay prisa por llegar' que inciden en esa temática clásica. Por eso creo que el tema viene más por la parte lírica que musical. Porque en cuanto a la parte musical, una de las características del disco es que hay mucha variedad de palos dentro de mi propia voz como creador que espero tener. Y hay canciones más eléctricas como acústicas... En definitiva, mucho color.


- Hablando de nostalgia, todos sabemos que 'El alma dormida' tuvo que ser aplazado por la exitosa y nostálgica 'Maniobra de resurrección' que tuvisteis a bien regalarnos a todos los seguidores de los 091. Pero este paréntesis en su carrera parece que le ha sido útil para incorporar en su habitual equipo a Jacinto Ríos al bajo, espectacular en la "Maniobra", y a Jesús Gilabert en los temas de imagen que hizo un gran trabajo con la vuelta de los 091 así como en este álbum, regalándonos unas portadas muy "lapidianas". Pero, sobre todo, lo que se intuye y lo que suena es un Lapido con más matices, más de grupo, menos solista que en otros discos. Además, el trabajo en los arreglos y en la producción ha sido colectivo... ¿El reencontrarse con su antigua banda le ha hecho recuperar ese espíritu de grupo de rock?


- El reencuentro con mi antigua banda ha significado muchas cosas. Que un grupo que lleva desaparecido 20 años vuelva a subirse a un escenario supone muchas cosas a nivel musical y a nivel emocional. Nosotros nunca habíamos dejado de tener contacto porque, entre otras cosas, parte de la banda somos familia y la amistad no la hemos perdido nunca. El reencuentro supuso muchas cosas, muchas cosas que ahora sería muy largo detallarlas. Pero el hecho de que, como dices, el disco suene más a banda se debe, más que a la reunión de los 091, a que yo llevo tocando con los músicos que me acompañan casi desde 2005. Tanto Víctor Sánchez como Raúl Bernal entraron a formar parte de mi banda como acompañamiento cuando yo grabé un disco que se llamó 'En otro tiempo, en otro lugar'. Y Popi González, el batería, ya había grabado mi primer disco en solitario 'Ladridos de perro mágico' en 1999 aunque luego no formó parte de la banda en directo. Pero luego volvió a unirse en mi álbum 'Cartografía'. Es decir, que ahí (señala el disco) hay un germen grupal que hace que ya nos conozcamos perfectamente y, aunque los discos salen con mi nombre, el funcionamiento interno es como una banda y hemos llegado a tal punto de compenetración que me alegra que se note en el resultado final. Jacinto entró después de la gira de resurrección de los 091 porque el bajista que yo tenía, David Herrera, tenía compromisos laborales que hacían que no pudiera estar en España durante las fechas de grabación que ya no se podían posponer. Entonces, pensando a quién llamar, pues quién mejor que Jacinto que ha estado un año entero tocando en la gira de 091 y es un bajista excepcional con el que comparto gustos musicales y que además es amigo de los otros miembros de la banda y su integración ha sido inmediata. Yo creo que su aportación es evidente también en el disco.


El disco también suena muy conjuntado porque, en la producción, tanto Víctor Sánchez como Raúl Bernal tienen un papel muy protagonista. Durante el tiempo previo a la grabación, no sabía si contar con un productor ajeno o hacerlo yo como he hecho otras veces. Entonces se me ocurrió darle voz a ellos. Darle voz en el sentido de la producción. Ellos tienen sus propios proyectos en solitario, son a su vez compositores y saben cómo se arregla y se produce un tema. Así que pensé en una forma distinta de trabajar. Grabé los temas que iba componiendo en plan rudimentario, con una guitarra y con la voz simplemente. Y se los di a ellos para que los trabajaran como si fueran temas suyos y que le dieran el enfoque que ellos quisieran. Yo les di libertad, les dije: ¡sorprendedme! Aquí os dejo el esqueleto de la canción y me la devolvéis arreglada y cuando me la devolváis pues ya veremos.


Yo nunca les desvelaba las ideas que yo también tenía sobre cada canción, se las mandaba con lo mínimo. Una vez que ellos trabajaban con el esqueleto de cada canción, me la devolvían con los arreglos y con su propia visión personal. Después, entre los tres, lo poníamos en común y veíamos cuál era el camino que creíamos más adecuado, de aquí, de allá, de unas cosas o de otras. Esa colaboración entre los tres ha sido muy positiva a la hora de que el disco suene como a ti te ha parecido y creo que tienes razón en tu percepción.


- Tengo también una curiosidad y ya terminamos con la 'Maniobra de resurrección'. Leí en la entrevista que le hizo Juan Jesús García, que se publicó en BuscaMusica.es, que, durante la gira con los cero, compuso dos o tres temas que luego ha incluido en 'El alma dormida'. Hay una canción que me recuerda a ese rock directo y sincero de la última época de 091, 'Lo que llega y se nos va'. ¿Fue ese tema uno de los que compuso durante la 'Maniobra de resurrección'?


- Sí, ése se compuso ahí. La mayoría de los temas estaban compuestos antes de la gira porque el disco estaba previsto que se grabara a finales de 2015 pero luego surgió "la Maniobra" y preferí dejarlo aparcado para no tener dos frentes a la vez. Básicamente había doce o trece temas hechos antes de la gira. Lo que pasa que luego sucedió esto y uno que es compositor, pues, no deja de componer (risas). Aunque lo quieras aparcar, no puedes. Es una especie de vicio. Y entonces, durante la gira con 091, compuse 'Lo que llega y se nos va', 'Dinosaurios' y, quizás, 'No hay prisa por llegar'.


- Bueno, los otros dos no los hubiera adivinado pero 'Lo que llega y se nos va'...


- 'Lo que llega y se nos va' lo que tiene es una entrada de guitarra muy parecida a una canción de 091 y sí, podría haber sido perfectamente una canción de 091.


- Recientemente ha elegido 'La versión oficial' como segundo single. En este disco, además de que todas las canciones son muy buenas, también son bastante pegadizas. Tanto que incluso se podrían elegir los singles al azar. Porque es el típico álbum que yo le puedo decir "¿por qué no ha elegido 'Mañana quien sabe'?" Y otro me responderá: "¿y qué tiene de malo 'La versión oficial'?" Y un tercero dirá: "pues yo hubiera preferido 'No hay prisa por llegar'". Por ejemplo. El caso es que no puedo evitar ver que los dos singles elegidos, '¡Cuidado!' y 'La versión oficial', son los que muestran un Lapido más reivindicativo... ¿Es éste el Lapido que Ud. cree que podría funcionar para el público que le conoce menos y que pueda abrir la puerta al Lapido más místico o más poético de otros temas?


- No, a la hora de elegir un single, eliges el que crees que puede llegar a más gente. Hay quien tiene interés y se compra el disco entero. Todas las canciones, si están ahí, es porque a mí me parecen que tienen un nivel suficiente como para estar. Pero los singles, como se supone que van a sonar en radio y los van a oír un espectro más grande de gente que a lo mejor no es fan tuya sino gente que está escuchando la radio casualmente, intentas que sean canciones que puedan llegar más.


En cuanto a que unas canciones podrían abrirme puertas... Uno, cuando las escribe, no tiene en cuenta esas consideraciones. Cuando escribo una canción, lo que intento, en un plano egoísta entre comillas, es que me complazca a mí, que yo me sienta satisfecho, que pueda ver un paso más en mi evolución como compositor. Y, a la hora de escribir las letras, pues, como te he dicho, a veces tienes el tema en la cabeza y no sabes cómo desarrollarlo. En este caso, con 'La versión oficial', tenía claro que quería escribir sobre lo que está sucediendo y que ahora se le ha puesto el nombre de "post verdad". Escribirlo desde un plano a veces irónico, a veces metafórico, pero escribir de la necesidad que tengo yo de estar alerta ante los mensajes que nos llegan del poder, de los grupos mediáticos. De todo esto que visten como verdad y realmente son visiones interesadas de lo que quieren que pensemos sobre determinados temas. Y esta canción va, en un plano irónico, sobre la necesidad de ejercitar el libre pensamiento y de ser crítico con cosas que damos por hechas porque aparecen en las redes sociales. Que es un instrumento que nos puede facilitar la vida pero que también nos puede hacer creer que, por ejemplo, tenemos muchos amigos cuando realmente estamos solos...


- Precisamente sobre eso, el otro día alguien me contó que uno dijo: "tengo ya más de 500 amigos en Facebook". Y otro respondió: "y yo tengo muchísimo dinero del Monopoly" (risas)


- Sí, sí. Es que, a veces, toda esa brillantez tecnológica nos hace ver espejismos. Ahora, por ejemplo, puedes ver algo escrito con letras de imprenta y te crees que es real. Es muy fácil el acceso a noticias y ya no hay filtros como había antes. Y no es que antes los medios no nos manipularan y fuera fácil que lo hicieran desde el poder también, pero ahora no existen esos filtros para publicar noticias de cualquier tipo que, realmente, no se saben. Por eso, tienes que tener la mente alerta para saber si te están vendiendo la moto o te están describiendo la realidad. Y esa canción habla de eso. Y bueno, tú lo calificas de reivindicativo pero yo creo que siempre o casi siempre, desde hace mucho tiempo, el mundo que me rodea está presente en mis letras, aparte de letras intimistas o poéticas. Esa realidad que, a veces no es complaciente, ha estado ahí siempre. Canciones antiguas que hemos tocado en la gira de 091 como 'Sigue estando Dios de nuestro lado' o 'Zapatos de piel de caimán' se escribieron por 1992 cuando España estaba inmersa en aquella burbuja de la Expo, de las Olimpiadas, del desarrollo... Pero, sin embargo, esas canciones ya hablaban de que yo lo que veía era a gente vendiendo pañuelos en los semáforos o a gente que iba a la cola de la beneficencia para comer. Eso estaba presente en mis letras y yo sigo contando esas cosas.


- Sí, es cierto. Pero lo que también me gusta de las letras es que, a pesar del pesimismo que la mayoría de las veces es realismo, siempre nos dejas una pequeña esperanza. Aunque es verdad que sueles ponerla en los sitios más recónditos... No sé, en un tren abandonado, en la puerta de atrás... En 'El alma dormida' esa esperanza está en 'La escalera de incendios'... ¿Es que hay que salir de este edificio que nos han construido? ¿Es que hay que quitarse de en medio?


- A veces uno intenta usar sitios físicos para describir lugares mentales. Y 'La escalera de incendios' es un sitio físico que sabemos para lo que sirve pero que también funciona como metáfora de un estado mental. 'La escalera de incendios', en el plano mental, sirve para escapar de realidades que son dolorosas y que no le convienen a nadie. No es casualidad que la canción esté donde está en el álbum. La coloqué como la última porque sí que es verdad que puede dar esa pequeña esperanza de volver al sitio de donde salimos a través del sitio por el que huimos. Que el mismo sitio que sirve para escaparte, puede servirte para regresar.


(Otro silencio reflexivo que tendré que romper)


- ¿Por qué después de tanto tiempo sacando grandes discos como éste, después de tantos años haciéndolo muy bien, tengo que explicarle a mucha gente quién es José Ignacio Lapido? Creo que esto no hubiera pasado en los ochenta. ¿Qué es lo que falla?


- Bueno, yo no diría que falla algo porque no se puede culpar a nada que un artista como yo tengo más o menos repercusión. Las cosas son así y si yo no soy consciente, con todos los años que llevo en este negocio, del sitio donde estoy... Pues, sería un poco patético.


Quizás, en los años ochenta, lo que sucedió es que los grupos de pop y de rock eran conocidos a un nivel más amplio que el mero público de rock. Es decir, gente que no escuchaba rock habitualmente pues sí sabía quien era Radio Futura, Gabinete Caligari o El Último de la Fila porque iban a tocar a las fiestas de los pueblos y se hacían miles de bolos llegando a un público que no era el habitual de rock y de pop. Pero eso cambió, eso cambió a partir de los noventa y todo se ha compartimentado más. Ahora a un grupo famoso del indie solo lo conocen la gente que sigue esa música. Y no sé la razón. Quizás sea la política de radio fórmulas o, como te digo, se ha compartimentado más. Por ejemplo, un grupo como Love of Lesbian que digamos que son los número 1 de ese estilo y están en todos los festivales, pues, yo le hablo a mi vecino de Love of Lesbian y no tiene ni idea de quiénes son. Pero, sin embargo, yo estoy seguro que si le hablo de Gabinete Caligari sí sabe quiénes eran.


Hay muchos grupos que tienen mucho éxito: Lori Meyers, Vetusta Morla, Izal... Pero que están como circunscritos al público que sigue ese estilo. Que es mucho, pero no como antes que era un público de amplio espectro. También antes en T.V. había muchos programas musicales y la gente le ponía cara a las bandas pero eso ya no existe. Antes en cualquier programa, en cualquier magazine de sobremesa o matinal salían grupos. Yo recuerdo hacer un montón de playbacks con los 091 que no fue una banda de súper éxito y hemos estado en el programa de Hermida, de María Teresa Campos y en un montón de programas que había que no eran meramente musicales. Pero eso ya no sucede y no hay programas musicales. La gente ya no le pone cara a los grupos. Esas pueden ser algunas de las razones.


En cuanto a mi situación personal... Pues yo es que soy consciente. Yo no saco un disco pensando que ahora habrá un cambio radical o un boom. Yo, de hecho, desde 2005 me autogestiono mi carrera discográfica. Tengo mi propio sello y, aunque hago las cosas más artesanalmente, el hecho de llevar treinta y tantos años sacando discos y seguir haciéndolo... ya es bastante. Si me hubieras dicho cuando empecé que iba a estar en 2018 haciendo una gira para un disco en solitario que he hecho yo, te diría: ¡estás loco! (risas). Para mí eso es un triunfo. Es mi profesión y estoy contento de poder seguir trabajando en esto.


- Bueno, y haces feliz a mucha gente. Ayer, por ejemplo, llamé a mi amigo Isaías Jiménez que, según él y yo le creo, es tu mayor fan.


- Sí, lo conozco, es malagueño.


- Sí, además es una amistad muy bonita porque nos conocimos en las colas de los conciertos tuyos y de la gira de la vuelta de los 091. Bueno, el caso es que lo llamé. Pero, en lugar de que me dijera qué preguntas te haría, le dije: "sé malo. Dime algo que no te haya gustado nada del último trabajo de Lapido". Yo estaba convencido de que no me diría nada. Pero sí... Me dice: "en el vídeo clip del primer single '¡Cuidado!', sale excesivamente serio". (Risas)


- ¡Ojalá todas las críticas fueran esas!


- Yo te traslado lo que dice tu mayor fan.


- Que estoy excesivamente serio...


- Sí, él dice que, aunque todas tus canciones tienen un poso, una profundidad, en esa precisamente podías haber cambiado el gesto porque tiene un arreglo de guitarra muy pegadizo y...


- Vamos, que quedaba como para haberle dado otra expresión.


- Sí, eso dice él. Porque en la letra también usas una ironía y... Dice que estás muy serio y yo te lo traslado (risas).


- Pues, a lo mejor tiene razón y la dirección de actores no fue la adecuada (risas). No, la verdad es que yo no soy muy de salir sonriendo en las fotos. La verdad es que me cuesta lo de hacer vídeos y todo eso. Este vídeo lo dirigió Tacho, el batería de los cero, que lleva muchos años dedicándose a temas audiovisuales.


- No sabía ese dato.


- Sí, y me hizo el favor de hacerlo. Yo creo que el vídeo ha quedado muy bien... Bueno, excepto mi cara seria (carcajadas). No, no creo que Isaías, que me conoce bien, se haya sorprendido de que esté serio. No creo que me haya visto en muchas fotos con la sonrisa puesta (risas).


- También, hablando de los fans que además solemos ser coleccionistas. Isaías me pidió que te preguntara cuándo vas a editar todos tus discos en vinilo.


- Sí, este disco y el anterior, 'Formas de matar el tiempo', ya los saqué en vinilo. Pero es que, cuando yo empecé en solitario en el 99, el vinilo estaba prácticamente desaparecido y nadie editaba ya discos en vinilo. Nosotros, el último disco de 091 en 1995 sí lo editamos en vinilo y también en cassette pero el grueso de ventas ya eran CDs. Y pocos años después, el vinilo desapareció. De hecho, desaparecieron las fábricas de vinilo que había en España y las de Europa. Y ahora se están fabricando los discos de vinilo en la República Checa y en países del Este donde se quedaron algunas fábricas porque iban con cierto atraso tecnológico. Pero lo que entonces era como un atraso, ahora ha sido un adelanto y las fábricas de la República Checa fabrican todos los discos de Europa. De hecho, tardan tres meses en tenerte una edición, o sea, hay que hacerlo con antelación. Porque fíjate, es muy curioso... Lo que parecía obsoleto y solo queda en países que venían de la órbita comunista, pasa el tiempo, cambia la moda y de repente ¡zas! Se convierte en un foco industrial.


Entonces el proyecto está en sacar los anteriores discos en vinilo y tengo previsto hacerlo pero, lo que ocurre es que los álbumes que se hacían para ser editados solo en CD, se tendía a meter más material del que cabe en un vinilo. En un vinilo caben 20 o 22 minutos por cara. Ese es el máximo que te dan para que los surcos estén bien y tengan un buen sonido. Y como en el CD puedes meter hasta 74 minutos de música pues metías todas las canciones que tenías. Que, en un primer momento, te parecía bien porque no te dejabas ninguna pero luego dices: "no tenía que haber metido esta canción, la metí por rellenar" (risas).


A la hora de reeditar, mi primer disco no me cabría en un vinilo. Tendría que reeditarlo en un doble vinilo porque supera con creces los 44 minutos que te da el vinilo. Y estamos viendo cómo lo hacemos porque eso me pasa con los tres primeros discos. Pero sí, el proyecto está ahí para reeditarlos en vinilo.


- Para terminar, quizás te ponga en un pequeño aprieto, pero me encantaría acabar así... ¿Con qué verso te quedarías de tu último álbum, 'El alma dormida'?


- Ufff, pues ahora no sé...


- Mientras lo piensas, yo tengo uno: "Falsifico el futuro después de inventar recuerdos". Me parece que es como lo que he dicho antes sobre los temas de los monologuistas. Yo me identifico con ese verso porque lo he hecho, lo he sentido y creo que lo ha sentido mucha gente pero nadie lo había escrito tan poética y tan concisamente y entonces es un verso que te llega dentro y, cuando pasa eso, las canciones las haces tuyas. Le toca, maestro (risas).


- Pues, yo te diría, como resumen de toda esta actividad, los versos iniciales de la canción 'Nuestro trabajo'. Que es una especie de letanía donde se desgranan las actividades que uno lleva a cabo como creador y que son, en la práctica, perfectamente inútiles. Pero que si no fuera por esa inutilidad material, no tendrían el valor que tienen:

"Nadie podrá decir que no hicimos bien nuestro trabajo,

que no nos ganamos el sueldo haciendo lo que teníamos que hacer"

Y es que, lo que teníamos que hacer es eso: atravesar desiertos, cantarle a los insectos. Picar piedra, en definitiva, de sol a sol.


- Muchas gracias, es un gran final.


Una vez el sueño cumplido,

habrá que soñar de nuevo.

Habrá que buscar, como Lapido,

formas de matar el tiempo.


Habrá que gritar al viento.

Habrá que abrir tesoros viejos.

También amar este momento

y morir en el intento.


Para luchar mis batallas,

me doy cuenta de súbito

que no tendré que cambiar nada.

Seguiré siendo tu súbdito.

Necesitaré de tu guitarra.

Sí, verte. Pero en tu púlpito.

Que, cuando me desnudes el alma,

solo me arrope tu público.


Y con la música envuelto,

cazaré las rimas de lo inmenso,

jugaré volando con tus versos

en los oasis de mi desierto:

hoy Lapido y ayer los cero.


José Ignacio, querido maestro:

por eso y nada más que por eso,

volveré siempre a tus conciertos.

Porque...

Una vez cumplidos los sueños,

habrá que soñar de nuevo

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