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Francia
Director: Louis Leterrier
Intérpretes: Jason Statham, Alessandro Gassman, Matthew Modine, Amber Valletta y François Berléaund
Los éxitos taquilleros de Luc Besson, como director y productor, se pasean por todo el mundo. Obtiene dinero con el mínimo gasto y esa es su misión. El galo tiene en su haber El quinto elemento, la saga de Taxi, El beso del dragón o Yamakasi. Besson no tiene ningún escrúpulo a la hora de hacer cine basura y le da igual sacarle los cuartos a un francés, español o americano. Lo importante es que suene la caja y para que esto ocurra incluye en cada producción su sello de cine impersonal, que es propicio para el negocio. Así nació Transporter como continuación del manido cine de acción junto al británico Jason Statham, como nuevo tipo duro capaz de quitarse la camiseta en menos que canta un gallo, y coches que se quedan como nuevos a pesar de saltar edificios.
Como lo suyo es la pasta vuelve con Transporter 2, un derroche de carencia de imaginación donde el héroe tendrá que buscar a un niño de 6 años. Para liberarlo tendrá que soltar todo el arsenal conocido de mamporros. La cinta tiene una historia estirada como un chicle, con uno de esos guiones de dos folios que nos descubren el envoltorio de producción de Hollywood de segunda clase. Los personajes están demasiado marcados y diferenciados, entre los que se encuentran el protagonista, un frío y calculador conductor que se lo curra, y su antagonista, un asesino corrupto que carece de escrúpulos, más una historia de amor metida a pegote y otra mala que tiene la sana costumbre de pasearse por la pantalla en paños menores, incluido liguero. Besson no esconde la búsqueda del público sencillo que busca el tortazo limpio, y el más difícil todavía como si se tratase de un circo. La sobresaturación de violencia y el empacho de efectos sonoros se mezcla con la estética de lo ya visto en el cine americano. Transporter 2 ha caído en todos los defectos del cine convencional. La mínima historia que tiene la deja de un lado para centrarse en esa acción que invade la película para hacerla añicos. Al final aburrimiento, una banda sonora de chinchimpum y ningún beso. Nadie como Besson para hacer estos bodrios. Imaginamos que su tercera parte está en capilla para la próxima temporada.
Rafa Rus
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