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Gran Bretaña
Directora: Shona Auerbach
Intérpretes: Emiliy Mortimer, Gerard Butler y Sahanon Small
Es raro observar en las pantallas comerciales un filme de buenos sentimientos, alejado del cine romántico o de las cintas del cine europeo. Y es que el género tan solo está destinado, en el comercio actual, para hacer las delicias de los jovenzuelos en alguna película de catálogo suelto. Mi perro Skip o El increíble Simon Birch se han acercado un tanto al New Deal desde propuestas contemporáneas, pero siempre con el beneplácito de la distribución más grande. Ahora se estrena, aunque de tapadillo y arropada por la Disney, Mi querido Frankie, un filme británico sobre un niño sordo que confía en que su padre le visite. El problema surge cuando el barco que lo transporta llega a puerto y su madre tiene que sustituir al progenitor.
Mi quierido Frankie, a diferencia con el cine americano, no se apoya en los artificios y centra su acción en una familia desestructurada. Le aplica ciertas dosis de realismo que hacen creíble la película y que tan solo se rompen con algún recurso pastel como es preceptivo en este tipo de cintas. Otro de los aciertos es la narración de la salida del infante hacia la luz exterior de la sociedad. La película se crea sobre un ir y venir de situaciones dramáticas que sobreviven en tono de comedia, con cierta seriedad y pensando en el factor real. A pesar del esfuerzo y de una historia relativamente original, la película se vuelve previsible, el desenlace y transcurso se hacen evidentes.
Es peculiar el dibujo fiable de los personajes principales. La inseguridad de una madre, la dificultad argumental de disponer de un pequeño sordo y un padre cerrado que se abre ante el amor marcan diferencias. Pero hay historias demasiado evidentes, a pesar de la honradez de la puesta en escena y de la aparente sencillez narrativa. El aspecto almibarado del film ensombrece el resultado para llevarlo, en ocasiones, hacia algunos cauces más efectivos y poder vender así el film a un público más generalista. Con pros y contras Mi querido Frankie sigue siendo un filme agradable, destinado a cualquier tipo de espectador, con alguna secuencia de altura y con mala suerte en su distribución. Una pena. Se merece más trascendencia.
Rafa Rus
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