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Dirección: Nigel Cole Intérpretes: Julie Walters, Helen Miren, Penélope Wilton, Celia Imrie, John Alderton. G.B.-2002 Duración: 108 minutos
Todo sucedió en un pueblecito inglés de Yorkshire. Pasando por alto castidades y encerrados convencionalismos sociales, un grupo de cincuentonas señoras de honorable respetabilidad, decidieron crear con fines oncológicos y benéficos un calendario de picantes fotos, donde las semidesnudas modelos iban a ser precisamente sus marchitos cuerpos. Nadie pudo imaginar entonces la enorme repercusión pública y comercial, que iba a tener tan ajado almanaque, convirtiendo a sus precursoras en celebridades mediáticas, y de paso, recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Precisamente de todo esto nos habla la simpática y rosácea, "Las chicas del Calendario", nueva obra parida por la filmografía británica que echa la vista hacia un pequeño pueblo perdido del imperio británico, enfrascado en disputas de conciencia social.
El encargado de encuadrar a todas estas modelos con dentadura postiza ha sido Nigel Cole, que hace un par de años nos sorprendiera con su ingenua ópera prima "El jardín de Alegría", una cinta que reivindicaba el cannabis como medicina natural contra el aburrimiento. En esta obra ya estaban todas las pautas estilísticas y temáticas que caracterizan a su cine. Una puesta en escena transparente, el universo femenino, localizaciones rurales rebosantes de naturaleza, rupturas de concienciación social y la amistad como motor que hace girar la rueca de la vida.
"Las chicas del calendario" nos propone pasar un rato agradable al lado de 12 flores que no quieren marchitarse. Por desgracia estas frutas maduras en vez de desnudar directamente al espectador, se sonrojan a mitad de proyección, para convertirse rápidamente en cine timorato y dulzón, perdiendo demasiado pronto su frescura y eficacia narrativa, cayendo en lo retórico y repetitivo. Pero, del fuego purificar se salvan un puñado de espléndidas actrices, del que tiran del carro dos prodigiosas presencias, la de una contenida Julie Walters, y la llena de vida y sensualidad femenina, Helen Miren, que dignifican una película de bello mensaje, pero desacertado desarrollo. Cine de ese para ver en sobremesa.
Rafa Rus
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