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Gran Bretaña - Irlanda Director: Jim Sheridan Intérpretes: Samantha Morton, Paddy Considine y Djimon Hounsou
Seis años después de The boxer, vuelve el irlandés Jim Sheridan para bien del cine. El director de Mi pie izquierdo y En el nombre del padre se encontraba alejado de la gran pantalla hasta que decidió acometer En América, obra autobiográfica que abandona las calles de Dublín para incrustarse en el interior de la vida de una familia de inmigrantes irlandeses, mirando en el interior de su alma en un drama que se sale de la estandarización de los productos americanoides. En América cumple las normas del buen cine contemporáneo: una historia sólida, repleta de matices y varias lecturas, más una técnica depurada, a la hora de la narración. Irlanda siempre presente y cine directo al corazón.
En América es el vivo ejemplo de cómo se puede hacer una película sensible sin caer en el empalagosamiento medio del cine industrial. A medio camino entre la crudeza y realidad del cine europeo, incluido Ken Loach, y lo mejor de un cine americano contemporáneo, Sheridan se mueve entre la dulzura y el interior de una familia destrozada, entre una enfermedad terminal y el resurgimiento de la nueva vida. Sheridan es un retratista, un cineasta que mira en todos los rincones, que mezcla estilos y sentidos. Ha conseguido un filme tierno, sincero, que toca fibras sensibles y sacude el corazón de los espectadores.
Sheridan no deja de sorprender. Esta es la vertiente estremecedora y sensible de su cine que acomete con inusitada contundencia, sin dejar resquicios a ripios llorones y ramplones. El melodrama en estado puro. La unidad familiar como elemento para ejercer la tragedia. Los pasillos en penumbra de una casa habitada por hombres-ruina como marco para educar a dos pequeñas. Dos niñas que alborotan las conciencias negras de sus habitantes y dejan un halo de esperanza por donde pasan. Sheridan a mirado en la cloaca más profunda de Estados Unidos y ha encontrado esperanza. Otros buscan en lo mejor de cada casa y encuentran el más absoluto vacío. Esa es la grandeza del director irlandés.
Rafa Rus
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