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E.E.U.U.
Director: Bo Welch
Intérpretes: Mike Myers, Alec Baldwin y Kelly Preston
Mike Myers es un cómico incendiario y destructor de dudoso prestigio, casado con el cine comercial americano, que se ha convertido en uno de los actores mejores pagados tras la serie de Austin Powers. El público disfruta con las muestras saturadas y repetitivas de Myers haciendo sus memeces e histrionismos en base a mohínos y desprendimientos de sonrisas forzadas. Heredero directo del slapstick mudo, saturan la pantalla con sus gags carentes de sentido y acidez, centrados en posiciones de cara y cuerpo y que inundan la narrativa del film. Ahora se pasa al cine infantil con El gato, que da vida a un falso felino que pretende cambiar la monótona vida de dos niños antagónicos.
El gato es una de las grandes memeces de este año cinematográfico. Myers depende de la repetición de formas egocéntricas. Arranca con un marco ambiental, fijando su visión en un complaciente decorado, al más puro estilo Tim Burton de Eduardo manostijeras, donde sitúa la acción para romper la armonía y poner nervioso al espectador con los diferentes destrozos en el nombre de la imaginación. El gato intenta que el público se sitúe en el interior de una fantasía, pero la carencia lo es para todo, incluido un guión centrado en la figura de Myers que necesita del apoyo de un narrador. Falso barroquismo y efectos digitales crean un choque ideológico y estilista para tragar difícilmente.
Por supuesto Myers copa todo con su estrambótico sentido de la comedia, rompiendo cualquier atisbo de inteligencia dentro del film. Un ser repleto de pelos y una horrorosa chistera protagoniza un serial de repulsivos delitos en el sitio más cursi, ideado para el drástico contraste. Suena a Pesadilla antes de Navidad, pero no podemos fijarnos en aquella gran película por una diferencia abismal de objetivos. Lejos quedan los tiempos en que Tati con su Mister Hulot, un personaje sacado de la simple imaginación que disponía de empaque y seriedad, hacía reír a la platea con pocos elementos. Ahora con más se hace menos gracia.
Rafa Rus
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