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Gran Bretaña
Director: Simon Shore
Intérpretes: Dougray Scott, Jimi Mistry y Emilia Fox
Cosas que hacer antes de los treinta es un remake de la cinta holandesa All start, pero también es una revisión, en tono de comedia, del cine inglés de los noventa. Narra las peripecias de un grupo de esa edad que se proponen hacer algo distinto que les falta en la vida. Todos ellos pertenecen al Atletic Greenwich, un modesto club de aficionados que mantiene su plantilla desde hace veinte años. En la historia del cine se han tomado siempre dos caminos a seguir para contar relatos de amigos. Comprenden dos edades: las que tienen como protagonistas jóvenes, que suelen ser más directas y marginales, y las que se remontan a una edad madura, más introspectivas, siempre con el pasado como lastre y mirando al interior del ser humano. Últimamente también se han añadido las historias de generaciones intermedias, las que se encuentran abriendo el camino de su posterior vida y cerrando su juventud. Esa es la apuesta de esta película.
Un guión coral, dividido en varias historias que convergen entre sí, funcionando en sus diálogos, centra la acción en la creación de angustias a partir del tránsito de la juventud a la madurez. Su director, Simon Shore, cuenta estas historias de una forma progresiva, sin carencias de enlace, aunque con insuficiencias en la evolución de los personajes. Cosas que hacer antes de los treinta se basa en un guión de diálogos efectivos dentro de un marco demasiado simplón para destacar.
Secuencias de gran fuerza, tanto dramática como cómica, no aportan lo suficiente para crear una historia ramplona que funciona gracias al texto escrito y a otros elementos como el elenco de actores. Mostrar como el fútbol puede influir en toda una vida o en la amistad más arraigada es una empresa difícil, y más si se busca un partido que no llegamos a ver. Mostrar hombres y mujeres contemporáneas, de treinta años, que deben tomar decisiones que cambiarán su vida es más complicado. Cosas que hacer antes de los treinta no marca el reflejo de una generación masacrada, sino que intenta ser un punto de inflexión sobre el deseo y la amistad. El resultado es un film de buenas intenciones que divierte con la palabra. Y esa cualidad, en el cine actual, es todo un reto.
Rafa Rus
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