|

Nota de prensa Acuarela:
En la portada
del anterior disco de Migala, el nombre del
grupo aparecía entre paréntesis
y el título entre comillas. Qué
mejores símbolos para describir la situación
del septeto madrileño en aquellos momentos.
De alguna manera habían llegado a un
punto álgido, y se encaminaban -tras
una grabación intensa y exigente- a poner
un paréntesis en su carrera. Las canciones
habían sufrido un proceso de combustión
que había dejado a Migala con las cejas
chamuscadas y olor a quemado. Efectivamente,
todos habían "ardido", o querían
provocar ese efecto en el oyente más
atento
Tras la edición de "Arde" (2000) -su
tercer álbum tras "Diciembre 3 a.m."
(97) y "Así duele un verano" (99)-,
y sobre todo después de la gira que durante
los primeros meses del 2001 les llevó a tocar
en Ámsterdam, Oporto, Bruselas, Burdeos, Lyon
o París, Migala estaban en una encrucijada.
Su sonido en directo había ganado tensión, decibelios,
sentimiento, y la incorporación de Nacho Vegas
no hizo más que compactar un estilo que siempre
han intentado que responda a la máxima de "crear
canciones clásicas de ambiente enrarecido".
Lo que hay en este nuevo álbum son los restos
de un incendio, las huellas de un tiempo y de
una agitación. Canciones escritas y grabadas
originalmente entre 1997 y 2000 que fueron publicadas
con parecido nombre en alguno de los tres elepés
de Migala ("Diciembre 3 a. m.", "Así
duele un verano" y "Arde") y
que ahora han sido re-escritas en estudio para
casar con el momento. Las diez composiciones
son algo que, una vez, dieron por terminado.
Pero que aquí aparecen mutadas por un fuego
que no ha llegado a consumirlas, pero sí ha
borrado por completo la capa más superficial
de su pintura y los que tocan parecen pelearse
con algo que conocen de sobra, como si lo estuvieran
descubriendo, de nuevo.
"Restos de un incendio", a la venta
en las mejores tiendas desde la semana pasada,
contiene lo que quedó después de que aquel fuego,
propagado en la grabación de "Arde"
y extendido del todo a lo largo de varios meses
de gira, finalmente se extinguiera. Cenizas
brillando. El final definitivo de una época
y, quizás, el anuncio de algo nuevo.
En Alemania se ha publicado por el sello Return
To Sender/Glitterhouse, con un formato digipack
y un texto interior en alemán.
|