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Texto y fotos: Juan Jesús García
Second: Crónicas murcianas
Lo dijeron ellos mismos: "gracias por preferirnos al macrobotellón" y fue cierto, al menos para los centenares de personas que optaron por (o al menos se ausentaron) las dos horas del concierto que grupo murciano dio en Granada. Precedidos por los esforzados capitalinos Neorama, el grupo Second actuó haciendo bueno su nombre, ofreciendo esa reinvención que supone su disco 'Fracciones de un segundo', donde se trocean en modo cervantino. Originalmente prevista su actuación en el Planta Baja, la Copera le viene todavía grande al único grupo español que ha ganado el Global Battle Of The Bands, lo que subraya la importancia de la capacidad media de la céntrica sala en carreras alternativas a la autovía mayoritaria. Sin embargo, por oportunidades, entorno y concepto, Second no aspiran a circular por carreteras secundarias, pero quizá la falta de una canción inmediata ('A las 10' podría serlo) les ha impedido por ahora tomar al asalto al público mayoritario. De lo que no cabe duda es que, por ahora, el minoritario les reverencia y se entrega sin pedir nada a cambio: fue sugerir que se subieran al escenario para cantar 'Todas las cosas' y lo hicieron los que cabían y alguno más.
Oídos sus discos, sorprende en directo la lectura tan briosa que hacen de sus piezas, más roquera si se quiere, en el sentido más británico del término (Smiths, Suede, Simple Minds... a lo que ayuda, sobre todo en inglés, las maneras vocales de su cantante), aunque de su viejo cancionero sólo sobrevivan en esta gira 'Erased world' y 'Simling to camera (más 'Nada te dirige' interpretada a petición popular). El resto fue el disco 'Fracciones...' entero salvo 'Cómo sería' y algo de sus primeras incursiones en el castellano. Material muy trabajado, con un más que aceptable juego de guitarras, un uso muy correcto de teclados, jugosa arquitectura vocal y algún ritmo de bote. Impecable formalidad que defienden con ganas y mucho interés en comunicar, hasta posando para las fotos, con un cantante más incorporado a la mezcla que en estudio, y cuya estampa recuerda a la de aquel Ramoncín cuando no era más que príncipe del pollo frito. Sin duda la banda más internacional salida desde Murcia; "¡que viva la huerta murciana!" como gritó alguien, probablemente vecino del grupo. Y es que la aldea global también tiene su huertecito.
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