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Texto y fotos: Juan Jesús García
Comín y Bugedo: Temblores de aquí y de 'ashá'
Fede Comín y Elena Bugedo llevaban dos años dándole vueltas a estas canciones, algunas interpretadas ya en su conciertos individuales incluso antes de coger la forma definitiva. En este caso a (muy buen) grupo completo y con planteamiento de algo más que un concierto. Trabajado previamente con no todos los músicos habituales, ensayado y milimétricamente pensado e impecablemente expuesto, 'Mira como tiemblo' en el teatro Alhambra (prácticamente lleno) tuvo la apariencia de premier a pesar del rodaje previo, puede que por el 'temblor' escénico de jugar en casa o por que iba a quedar inmortalizado en DVD.
A diferencia de aquel concierto de tanteo que dieron el año pasado, han recortado las colaboraciones, los invitados, bailarines y eliminado casi todo el guión (lo más desangelado de aquella noche por su ficticia espontaneidad) dando casi todo el espacio a la música, que es más lo suyo que los gags que quiebran el ritmo de la actuación. Perfectamente armados los temas del disco, incluso se atrevieron a modificar algunas de las canciones, como la titular, para demostrar que son organismos vivos y cambiantes en función del equipo. Y para cambios nada mejor que imaginarse algo tan imposible como un cantautor de-toda-la-vida manipulado pedales de retardos y bucles como ahora hace Elena Bugedo, a lo Dominique A (o seguramente que la vía fue Drexler), trasteo que le permite ir tejiendo autoacompañamientos hasta conseguir giros casi infinitos.
Efectos calculados milimétricamente con tanta fantasía como economía que le sirvieron para montar directamente 'Nada de eso' y juguetear en otras piezas multiplicando las posibilidades de una voz espléndida y cada vez más llena de sugerencias. La exquisita sensibilidad, la delicadeza aguda del bonaerense encaja a la perfección en el candor de su compañera (que ya no abusa de infantilismos), aportando picardía verbal, alguna doblez, amén de traerse buena parte de los ritmos de su tierra y hasta un charango para la ocasión. Y si uno pone tangos y chamamés, la otra barre para casa hasta con un chotis... llegando al consenso con una descacharrante chacarera ¡por sevillanas! que ríete tú de los grupos de fusión. Canciones, sentimientos y temblores de aquí y de 'asha', como sintetiza perfectamente Comín, capaz de ver el Abasto en mitad del Triunfo y llenando de olivos imaginarios la Pampa.
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