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Bettye Lavette, soul de raza en Almuñécar
La llamaron la "Diva subterránea" por su peculiar trayectoria artística, ya que con apenas 16 años tuvo sus primeros éxitos en los Estados Unidos y luego toda una serie de circunstancias (entre ellas que su propia compañía de discos frenara su carrera para no perjudicar a la incipiente Aretha Franklin) la mantuvo al alcance tan solo de los aficionados más interesados. Sin embargo con el cambio de siglo, el nombre de Bettye Lavette ha obtenido el refrendo del público, y como tantos otros artistas estadounidenses incomprendidos, siendo lanzada desde Europa. Tras su actuación en Jazz en la Costa se puede confirmar que tiene al menos 1500 fans nuevos.
Con unos sesenta y dos muy bien llevados años, la vocalista convirtió el parque de El Majuelo en lo más aproximado a un club de R&blues de Chicago. Se presentó en versión pequeña: teclados, un excelente guitarrista propenso a la filigrana y cargado de tantas razones como de swing (Brett Lucas) y una correcta sección de ritmo; pero este concierto imaginado con el acompañamiento de una amplia colección de metales sería inolvidable. Precisamente la banda abrió sola ambientando en blues la luna llena (entre ellos 'Take me like I am'), para que saliera la dama con el público ya templado.
Paseándose por el escenario con una impropia agilidad para su edad, Bettye Lavette dejó salir no un poso, sino todo un pozo de sabiduría soul en cada pieza: estremecedora en 'Joy', de Lucinda Williams. Es una de esas voces que ya no se escuchan en la era de la MTV, resuena en la distancia a los años dorados de la Motown y la Atlantic, puro alma, corazón y vida. Y nada mejor para temblar que el baladón 'My man', de esas historias que cantadas así ponen el vello de punta.
Cuando se cansó de deambular bajo los focos por el escenario con poderío y grandes zancadas hasta se sentó en el suelo, meditativa para reconcentrar la atención, e incluso se atrevió a capella en el 'Sleep to Dream' de Fiona Appel con la que terminó su, no muy largo concierto. Curiosamente no frecuentó casi nada el celebrado disco 'The Scene Of The Crime' que grabara junto al grupo de rock Drive-By Truckers, con no poca ironía en su título, por cierto, tan solo sonó la primera pieza de la noche 'Choices'. El resto fue un repaso: 'Souvenirs' de John Prine, 'Heaven', 'You never changes'... al libreto de oro de la música con alma y hasta del blues de garrafa, aunque con semejante voz no deje ninguna resaca.
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