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Texto y fotos: Eduardo Tébar
Baile Fin de Curso 2: El rock n' roll de los estudiantes
Por segunda vez consecutiva, Granada celebró el final del curso académico con una fiesta a la vieja usanza. El Boogaclub albergó un pequeño festival de rock n' roll con la única intención de pasarlo bien, vibrar un rato y, sobre todo, reunir al gueto más 'power' de Andalucía oriental. La clientela y los promotores de garitos de referencia en la zona, como el Tornado granadino, tuvieron la oportunidad de vestirse con sus galas más estrafalarias. Todo vale en esta iniciativa, que pretende reproducir los bailes de fin de curso al más puro estilo 'Grease' o, si quieren, 'Regreso al futuro' en la secuencia en que Michael J. Fox se colgaba la guitarra eléctrica acompañado por un conjunto 'twist' de camisa y corbata.
En la celebración no faltaron capitanes del equipo de baloncesto, empollones con jersey rojo, musas de instituto y guaperas de la clase esperando el momento para declararse a la chica más popular. Pero todo con la lujosa banda sonora de los directos de Los Aeropatines del Espacio Exterior, Los Malignos y Los Twangs, así como Peter 'Granadian' Parker ejerciendo de animador y maestro de ceremonias de excepción. ¡Hasta Elvis resucitó para la ocasión!
Al margen del factor 'friki', estas formaciones vienen a demostrar el alto nivel y la fuerte devoción por el surf, el 'garage' y el rock n' roll clásico que existe en el núcleo Granada-Jaén-Almería. En este aspecto, los almerienses de Los Aeropatines -otras veces visibles bajo el rótulo de Los Bikini Lovers-, tienen ese punto 'punkie' que enlaza con los malagueños Airbag y de ahí a los Ramones. Aunque, lo que son las cosas, arrollaron cuando emularon a Los Salvajes.
Por su parte, los jienenses Los Malignos reconstruyen las cenizas los Letizias, que no pudieron cuajar la que hubiera sido la propuesta más exitosa y excitante de la tierra. Con el componente arrollador y lustroso que supone el saxofón en el rock de base negroide. Homenajearon a Bo Diddley, lo que sirvió el terreno en efervescencia para que los maños de Los Twangs -hermanos musicales de The Vibrants- remataran con una dosis de estricnina. Y leen bien, porque usaron el comodín infalible de salir por los Sonics. Pero la apoteosis llegó en el broche de su actuación, con el escenario invadido por el público que cantaba con fervor aquello de 'Rock n' roll high school'. Luego, desmadre hasta las siete de la mañana.
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