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Texto y fotos: Juan Jesús García
Aida Nadeem: Bagdad Groove
Más que por el Festival de Cine, Aida Nadeem llegaba a Granada avalada por Harmonia Mundi, uno de los sellos discográficos más exquisitos del mundo; de esos catálogos de los que se puede decir que todo lo que incluye es diamante puro. Aunque semejantes garantías no sirvieron para llenar un Planta Baja que poco más de medio aforo (con emocionados paisanos de la cantante entre el público) vibró con el electrizante concierto de Aida Nadeem y su grupo, pero sobre todo con ella.
Con un escenario de alguna manera dividido en dos zonas, la europea (reside en Dinamarca) y la oriental, la electrónica y la orgánica, la del norte y la del sur... Ella se alinea en fondo y forma, en espíritu y guardarropía con la segunda, al borde del escenario, cara al público junto a Fuat Talay y Hakan Vrescala cara al público, pero también hace frecuentes desapariciones por la parte de atrás donde la música y sus habitantes (Niels Ulbrand y Martin Andersen) son rubios nórdicos. Ese reparto de espacios y tiempos en su grupo con ella de ejerciendo de intersección entre ambos mundos es la característica principal de su trabajo, balaceándose entre ambas maneras según momento y disco referenciado, ya que si los primeros rozan casi la pista de baile directamente, el último, como su concierto da más espacio y protagonismo en el perfil de la mezcla a los sonidos de la tierra, tracción manual que llega desde el saz turco y las pequeñas percusiones de madera y piel.
Ella es punto y aparte. Aunque en ese espacio sonoro cuesta separarse de lo ya escuchado a Carte de Sejour o Transglobal Underground, nombres pioneros del 'Arabian groove', estela que llega hasta... por lo menos Cultura Probase al principio, Aida es comunicación al cien por cien, en voz gesto, danza, y expresión. Es fibra pura hecha de feeling entrelazado y que se mueve entre la danza sensual y la expresión corporal más gimnástica, dosificando una innegable magnetismo que secuestra los sentidos. Sin en disco atrae lo justo que se merece un trabajo bien hecho, en directo puede llegar a apasionar.
Entre medias ella explicó más o menos, entre inglés y español, el sentido de su piezas, de títulos siempre muy cortos: 'Khadri', 'Sanarjaa', 'Yahuta', 'Batdir'... asuntos entre los que se mezclan dedicatorias femeninas, saharauis, emigrantes, viajeras y casi siempre referencias a su maltratado Irak de fondo. Resumen temático y excitante en una hora larga del espíritu que anima al festival de cine que la ha invitado a Granada. Y para postre Amparo Sánchez ejerció de inusual DJ, que necesitó un solo tema para oriente al occidente caribeño que es lo suyo.
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