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Texto y fotos: Juan Jesús García
Son de Nadie: Pero es para todos
Corren buenos tiempos para la lírica mestiza, un grupo como Son de Nadie puso el 'no hay entradas' en el Planta dos días antes de que Elbicho hiciera lo propio en la Copera y a una semana vista del Festival Entremundos, que va a ser toda una cumbre en Maracena. Amparo Sánchez está de descanso parcial mientras Eskorzo llevan adelantada la gestación y el gran patriarca Manu Chao anuncia inminente disco, que será lógicamente el novísimo testamento del ramo.
Pero lo más importante es que la cosa de la verbena de fusiones tiene un público amplio que llena los locales y exhibe unas manifiestas ganas de divertirse y pasárselo bien. Apoyo con el que cuentan todos estos grupos en su intercambio de energías que suele realimentar al artista, habitualmente llevado en volandas por la gente durante todo el concierto. Son de Nadie ya saben lo que es sentir ese empujón en el vientre, porque a pesar de su limitado alcance mediático cuentan con la fidelidad del boca a boca, del boca a oreja y de todas la modalidades intermedias que les permiten ser de todos.
Prototipo del manual del grupo mestizo según san Manuel Chao en su primera edición de la editorial Mano Negra, Son de Nadie se encuentran entre los que más y mejor han perfeccionado el modelo, no tanto buscando un espacio propio un tanto difícil de encontrar entre tan abigarrado panorama de grupos de fusión, como trabajando mucho el formato. De todas las promociones de la academia hispanofrancesa (¿por qué se empeñarán todos en hablar farfullando con un antinatural acento español neutro?) probablemente sean ellos los que mejor suenan, con más empaque y sabiendo construir temas ondulantes y energéticos que visitan muchas tradiciones musicales sin que se noten las costuras. Son muy músicos y se les nota, en los arreglos, en los pasajes de vientos, en las bases, y en el ventilador, en el sentido de Gato Pérez que ponen en marcha en cuanto arrancan y que no necesita calentamiento: 'off-on' y a botar. También, afortunadamente no abusan y simplemente usan el sobadísimo ska-dub-reggae y prefieren aderezar mejor sus canciones acudiendo al Son Cubano en todas sus acepciones, del típico a la timba: hay, momentos que parecen la reencarnación andaluza de NG la Banda o los Habana casi haciendo Metal. Su cantante lo dijo claro y alto, en plan John Lennon renunciando tres veces antes del amanecer: "sólo creo en la rumba, ¡que suenen los cueros!".
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