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Texto y fotos: Juan Jesús García
Vanexxa: Cabaret pop
Una portada en el dominical más leído de nuestro país ha hecho de esta chica una representante de las nuevas generaciones de mujeres que están llegando al mundo del espectáculo. Y sí, aunque lo haya hecho con un disco lo suyo es mucho más que música, o por lo menos intenta ser otra cosa. Tan fulgurantes salidas desde la casi nada generan no pocos recelos y más de una duda sobre la enjundia del personaje; aún cuando ya vayamos estando acostumbrados a la pirotecnia anglosajona, aquí todavía se requiere un cierto tiempo para tomarse en serio las cosas. Así Vanexxa tendrá que despejar en directo las sospechas de impostura, y en ello está.
Evidentemente el personaje es más mediático que la persona, pero hay que reconocer que lo que ofrece es bastante más presentable de lo esperado, y sonar, suena. Entre las angelitas que aseguraban custodiar las cuatro esquinas de su cama: Christina Rosenvinge, Mala Rodríguez y Nina Hagen, está claro que la primera época de la primera es la más relevante, pues en Vanexxa menudea el desparpajo bajobarrial de la sevillana y está muy lejos de la explosión incontrolada de fuerza que caracterizó a la teutona. En el papel de chica mala de buena familia está perfecta, añadiendo de cosecha propia la notable capacidad gesticular que tiene y una asombrosa flexibilidad, la chica está completamente en forma. Acompañada por un trío de Dj, bajo y guitarra (con un buen fondo de armario sonoro pregrabado), y por delante de algunas proyecciones decorando el fondo, Vanexxa ejerce primero de maestra de ceremonias en la pista central para luego pasar a novia despechada y al final ejercer de cabaretera de navaja en la liga, aunque sea de llavero.
Cantar lo hace, tocar también, recita, interpreta y monologuea lo suyo, tiene chispa, descaro y puntos altos de desconcertante provocación, buenas referencias sin suda pero nada de ese glamour de madrugada y rimel corrido que pretende: un suspiro de malas de verdad como Ute Lemper o Marianne Faithfull por Weill la convierten automáticamente en una cantante de villancicos. Por eso no hay que olvidar que estamos hablando de pop, material ligero y que es imprescindible el mismo tiempo en el que su valor relativo lo hace perecedero. Y ahí, entre los pesos mosca, el personaje de Vanexxa tiene su bastante gracia.
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