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Texto y fotos: Juan Jesús García
Letz Zep: los otros
Comenzaba este año con el habitual rumor del posible regreso de Led Zeppelin a los escenarios. Varios millones de euros sobre la mesa y tras la batería el hijo de John Bonham, Jason, no fueron suficientes para que Jimmy Page y Robert Plant decidieran volver a la carretera, desmintiéndolo el cantante personalmente, lo que indica que puede que esta vez hubiese algo más que rumores. Pero a falta de pan buenas son tortas y si uno tiene a Ledz Zep delante, la verdad es que no se echa mucho de menos a los de verdad, pues como ocurriera hace unas semanas con Garganta Profunda, nos son fotocopias de los originales, son recreaciones holográficas en tres dimensiones.
El caso de este cuarteto británico de músicos (casi todos) de sesión es excepcional, pues además de ser perfectos en la imitación sonora (pero perfectos-perfectos), hasta guardan cierto parecido fisonómico a los originales en su época estelar media, la de la pata de elefante. Cuidan el atrezzo con mimo, incluyendo los monos con bordados chinos de Page, y Chris Cawte usa una colección de guitarras idénticas (¡en la que no falta la Gibson SG de doble mástil ni la Danelectro de 1959!) a las que había utilizado su modelo; ni faltaban los símbolos geométricos, las leyendas jeroglíficas o el gong tras la batería, por cierto que también transparente como el espectacular set original de 'Bonzo'.
Se les nota que también han cogido apuntes de la película 'The song remains the same', no sólo porque las posturas de Billy Kukke sean las mismas que las del cantante original (hasta el punto de que Plant dijo "soy yo" cuando los vio), sino también porque han montado su concierto atendiendo a las grabaciones en directo de la banda, más desarrolladas (algunas hasta la eternidad en disco) que las de estudio. Todo ello cobra vida en concierto, y hasta las pájaras mentales más esotéricas escuchadas de cuerpo presente adquieren sentido; y ordenadas a modo de 'grandes éxitos' explican el absoluto triunfo de estos imitadores de lujo. Repito, perfectos hasta el mínimo detalle.
Cójase el lector el 'Remasters' y con algún añadido del 'Phisical graffiti' y tiene ya el repertorio; sitúelo de menos a más con remanso acústico-sinfónico en el centro, y prepare una salida en tromba: 'Black dog', 'Whole lotta love', 'Rock and roll', etc... y entenderá por qué fueron obligados a dar tres bises, tocar algo más de 180 minutos y salir entre saludos y firma de autógrafos como si fueran los de verdad. Son los otros, pero como preguntó ya Amenabar ¿y quién es quién?
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