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Texto y fotos: Juan Jesús García.
Ángela Muro: La voz de la pasión.
Hace casi tres años llegó a Granada, desde su Logroño natal vía Madrid tras diversos trabajos de todo tipo, tanto de actriz como de cantante, algunos meramente alimenticios y otros curriculables como su participación en el musical Los Miserables o su acompañamiento de los Chieftains. También trajo su disco 'Extraño mineral'. En este tiempo ha sido figura estable del circuito de salas y maestra de otras cantantes, actores y actrices. El pasado fin de semana cantaba en formato de bolsillo en el Organ Jazz de Cenes. Cuidadísimo club de reciente apertura y programación apretada que le recuerda a uno alguno de los grandes locales internacionales de jazz por diseño y trato, tentempié de madrugada incluido, un detalle de agradecer.
Ángela es todo carácter y apasionamiento en escena, no se sabe si interpreta o vive cada canción, lo que no debe ser muy saludable habida cuenta del dramatismo tristísimo de buena parte del repertorio nocturno habitual. Aunque mantiene su grupo propio hace pequeñas presentaciones acompañado por el exquisito guitarrista Pedro Andrade (probablemente el fraseo más elegante de Andalucía) y en este caso el trompetista brasileño Fernando Araujo.

Equipo mínimo pero suficiente y cuya falta de marcadores de ritmo sugiere una ingravidez vaporosa, un tiempo mullido y que concentra la atención en la vocalista. Una voz poderosa y entregada, de trazos fuertes que se acompaña de una gestualidad sentida hasta el dolor, como si la Muro necesitara de ese subrayado físico para resaltar en negrita sus palabras. Acostumbrados como estamos a la rigidez escénica, su desinhibido control postural es muy grato de contemplar y llena el escenario hasta rebosar.
Ángela Muro es interprete, y también autora (su música para la película 'Bala perdida' fue premiada en la Mostra valenciana), cantautora en la extensión más amplia del término, y como compositora una todoterreno estilística que no tiene reparos en hacer traducciones libres, y muy personales, de los estándares: lo del 'Fever' convertida en 'Biceps' tiene hasta su aquel irónico festivo. Una no se si llamarle especialización que daría para más de un disco llegado el caso como muestra viable de que se puede hacer canción jazzística en español.
Cuesta resistirse a echar un baile 'agarrao' con sus intensos boleros, algunos lo hicieron, invitando a una compañera cantante para el definitivo 'Bésame mucho' que a dos voces femeninas en formación casi superaba la ficción cantada para ser solicitud cierta de puro realismo en estéreo. ¡Glups! Precioso local y precioso concierto.
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