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Texto: Paco Salas.
Fotos: Antonio Martínez Rodríguez.
Antonio Serrano y su armónica sientan cátedra
La primera vez que actuó Antonio Serrano en Jaén, fue en el Chubby Cheek hace tres años. Vino hecho un chavea y lo vieron media docena de personas. Ha pasado muy poco tiempo y ha vuelto como una estrella consagrada, que se rifan los mejores músicos del mundo para que esté en sus grabaciones. Concretamente, Paco de Lucía lo incorporó a su nuevo grupo hace dos años, y el maestro de Algeciras no se suele equivocar cuando llama a alguien.
Así que este joven musicazo, con orígenes jaeneros (su familia paterna es de Chilluevar y en la capital también tiene otros, que acuden siempre que viene por aquí) ha conseguido lo que pocos pueden hacer con un instrumento netamente de acompañamiento, es decir elevarlo a la categoría de solista y sacarle a la armónica cosas jamás oídas hasta ahora. Me explico: en el jazz no ha habido muchos armonicistas, y en todo caso ha tenido un rey que se llama Toots Thielemans, es belga y esta ya muy mayor. Ahora y sin temor a equivocarme, puedo decir que ese trono lo tiene Antonio Serrano, que ya cuando vino la primera vez a Jaén, había ganado el Campeonato Mundial de Armónica, donde también tocó Toots Thielemans.
Con estos mimbres se presento la noche del jueves 17 de noviembre, acompañado del gran pianista y compositor argentino José Reinoso y una sección de ritmo que estuvo correcta, que ya es mucho, porque acompañar a estos dos fenómenos no debe ser nada fácil. Lo que hicieron en Jaén, es lo que llama la critica erudita y especializada "Jazz Sudamericano", que no tiene nada que ver con el "Latin Jazz". Partiendo de la música popular sudamericana y del jazz, traban unas composiciones donde la interacción entre los músicos y la improvisación toman un papel relevante.

Se pasean por el Candombe, la Murga, la Samba, la Chacarera, la Zamba o el Tango argentino como Pedro por su casa, con composiciones de José Reinoso, Piazzola, Gardel, Jobim o Troilo. Es decir una música muy bonita, muy popular y con un tratamiento musical y unos arreglos de gran mérito. Porque no olvidemos que en este mundillo donde muchos hablan de fusión, a menudo lo que nos encontramos es mucha confusión, en la que se mezclan distintos estilos metidos con calzador, con un resultado deficiente o confuso.
Pero por mucho que yo les cuente aquí, sería imposible describir las virguerías que este tipo hace con la armónica y la atmósfera que crea en sus interpretaciones. Digamos, que por el Chubby ha pasado una estrella rutilante que da y dará muchos momentos de gloria a la música en general y al jazz en particular.
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