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Texto y fotos: José Luis Molina.
La cita lo tenía todo para que pasara a ser uno de esos días que no se olvidan con el paso del tiempo. La ciudad: Sevilla, con todo el encanto de su esplendor primaveral. El lugar: el Teatro Central, enclave único para este tipo de espectáculos que intentan dar un poco de vida cultural a la denostada Isla de la Cartuja. Un cartel de lujo: Micah P. Hinson y Josh Rouse.
Todo comenzó con enorme puntualidad y con los desgarros vocales y movimientos sorprendentes del "esperado" Micah, que comenzó a desgranar, junto con su mini banda (un bajo y una batería), uno a uno los temas de su disco de debut "Micah P. Hinson and The Gospel of Progress". Su look desgarbado y sus marvillosos riffs de guitarra dejaron boquiabiertos a todos los presentes. Su voz desgarradora nos ponía el vello de punta en más de una ocasión y los gritos atormentados con los que culminó su actuación parecían querer transmitirnos los quejidos de sus azarosos y turbulentos 24 años (expulsado de su casa, vagabundo, drogas, cárcel, etc.).
Después de la agradable sorpresa inicial apareció en el escenario Josh Rouse. Y cuando comenzaron a sonar las notas de "It's the Nightime" sabía que tenía a sus pies a todos los congregados allí. Un hecho que aumentó cuando después del segundo tema y con un gesto turbado dijo en perfecto español: "tengo gripe". Fue en ese momento cuando todos pensamos que eso podía afectar la maravillosa voz de Josh y el concierto en general. Pero nada más lejos de la realidad. Acompañado de una perfecta banda, Rouse se iba creciendo y su pop elegante salpicado de pequeñas (o grandes, a veces) dosis de folk y soul se te introducía en la cabeza como algo grandioso. El repertorio se basaba en sus dos últimos discos: 1972 y Nashville. Las perlas musicales se sucedían una detrás de otra: Streetlights, My Love Has Gone, Flight Attendant, Why Won't You Tell Me What,... Josh nos alegraba con Love Vibration, nos hacía bailar con Slaveship, nos hipnotizaba con Comeback y nos estremecía con Rise.
Después de una hora larga, y habiendo repasado también alguno de los grandes temas de sus anteriores discos, el grupo se despidió, pero sabían que volverían. Y lo hicieron para regalarnos tres joyas más y para dejarnos un sabor de boca difícil de borrar.
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