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Texto y fotos: Juan Jesús García.
Australian Blonde: Canciones de amor y resistencia
Paradigma de la 'revolución' musical indie a principios de los noventa, algo así como los Nacha Pop en los ochenta, que también fueron punta de lanza y los primeros en grabar en su época, los Australian Blonde acumulan experiencia y años a partes iguales. Como los madrileños, estuvieron varias veces a punto de caramelo pero luego el dulce se lo llevaron otros, quizás la barrera del inglés resultó insalvable. Al cabo de tres lustros y tras no terminar de despegar del todo pesa sobre ellos la injusta losa del 'déjà vu' que entre otras cosas ha mermado sus ventas de entradas y ha ido deshojando miembros hasta que tan solo Fran queda del combo fundador, eso sí, con el Australian honorario que es Paco 'Loco'.
Renovados casi completamente, la formación astur ha recibido savia nueva en forma de sección rítmica y teclados. Nada especial si no fuese porque el recambio de batería cambia completamente la apariencia del grupo con un trabajo muy marcador y un sonido pletórico en los tambores. El bajista es también tercer guitarrista y el teclados se encarga de llenar los fondos de cuerda simulada, efectos y disparar algunas pregrabaciones. Si sumamos la golosa voz de Fran y la polivalencia guitarrística de Paco (y su envidiable colección de instrumentos), tenemos un grupo completamente nuevo.
Los Australian han ido retrocediendo en sus preferencias hasta principios de los sesenta, reviviendo en su imaginario sonoro la rivalidad entre Beatles y Beah Boys que dio discos memorables como el 'Pet Sound' y el 'Sgt Peppers' intentando superar cada uno al otro contrincante transoceánico. Un poquito de Byrds y algo de Artur Lee y hasta los Moddy BLues, nos dan la receta de 'Canciones de amor y gratitud', un trabajo merece ser escuchado con el detenimiento que necesita un disco tan intemporal, un clásico instantáneo que va más allá del mes de atención que le pueden prestar los medios y el público que los sigue. En directo este disco no desmerece lo grabado, gana en sobriedad y rotundidad lo que pierde en nivel de detalle, con incontestables melodías como las de 'Control' o 'What to do'. Hay un antes y un después en Australian Blonde tras su trabajo con el ex Dream Syndicate Steve Wynn, y así con 'Carnaval' y 'Last one Standing' de aquel feliz encuentro, los de 'Chup Chup' no manifiestan mayor interés en remontarse a sus principios. Son otros y resisten el paso del tiempo.
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