|

Texto y fotos: Juan Jesús García.
Incógnito: ¡Levántate y baila!
El concierto de Incógnito ha sido el que ha gozado de mayor calor humano en la edición de este año del Black Music Festival a su paso por Granada, y hablando de medio millar de personas tampoco podemos decir que fuera un ambiente tórrido. Así que con los datos de taquilla se representa un futuro un tanto 'black' para esta muestra itinerante. Paradójicamente, el año pasado, aún con un programa cualitativamente muy inferior, el público se animó mucho más. Son "las cosas de Graná" que dice la canción.
Jean Paul "Bluey" Maunick mueve en esta gira un supergrupo de doce personas que suena como un cañón, o debiera, porque en Granada lo hicieron con escaso brillo y la presencia de un grupo casi de local de ensayo aún llevando a su propio técnico, Una reunión de All Stars con músicos de jazz, soul y funk de toda edad, condición, color y nacionalidad. Y que además en buena parte, metales y voces, también han sacado adelante el último disco del alterego grupal de Bluey, lo que les proporciona un conocimiento añadido del paño a cortar.
La veintena de piezas que tocaron pusieron en pie de baile al personal, bastante más mayorcito que la media de asistencia a esta sala, pero es que la marca Incognito lleva en activo ya casi un cuarto de siglo y son una garantía de culto, sean quien sean los que formen el equipo del momento. Con un accidentado técnicamente 'Colibri' abrieron la sesión de acalorado soul bailable, punto de partida de su material que recorre longitudinalmente casi toda la historia de la música negra. Desde el sonido Motown al disco funk más duro, llegando incluso a mencionar a Hendrix en algún solo. Material rítmicamente sudoroso para, sobre todo, el lucimiento de los cantantes, tres en formación más una corista que contaron con golosa voz de Tonny Monrelle y la exuberante caja torácica (por dentro y por fuera) de Maysa Leak, prima donna absoluta del concierto, al que se añadió en última hora el trompetista Dave Defries.
No faltaron algunos de sus singles más celebrados como 'Listen to the music', 'Always Three', 'Everyday', 'This thing called love' (en versión piano bar) o la versión de homenaje, por si hiciera falta al cabo de dos horas de tributos velados, a Stevie Wonder con su 'Dont you worry bout a thing'.
Bluey salpicó el concierto de proclamas sociales y solidarias con destinatarios en Siri Lanka o Sudán. Y al final, como en un pasaje bíblico, se ofreció tras el 'speach' para recibir un sonoro aplauso ¡por encima del que se agitaban un par de muletas! Y es que la buena música hace milagros.
|