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Texto y fotos: Juan Jesús García.
Deicide + Klink, la noche de la bestia
Anunciados y suspendidos a última hora por la muerte de un familiar de uno de los miembros (¿pero un grupo así suspende por esa nadería?), el grupo más polémico de la historia del Death Metal ha proseguido un mes después con su gira europea, que pasó la noche del domingo 12 de diciembre de 2004 por la sala Tren (Granada), registrando un sudoroso lleno para el paquete formado por los de Florida y los islandeses Klink. Un concierto rápido que en poco más de dos horas se liquidó, entre otras cosas porque volvían a tocar a mil kilómetros de distancia.
Deicide se levantaron durante década pasada década como baluartes del death metal extremo e infernal: Black Sabbath son Magomigue a su lado. Miami no es todo gusanera cubana, salsa ni playas turquesas, hay un averno rugiente que alumbra personajes infernales como los que nutren a este grupo, en este caso al mando del bajista Glen Benton y el baterista Steve Ashein, sustituyendo las bajas de los hermanos Hoffman con tipos patibularios como Jack Owen (Caníbal Corpse) o el otro guitarrista Dave Suzuki (Vital Remains).
Personajes diabólicos, malencarados y tatuados hasta en el alma (negra, por su puesto) y dispuestos a mantener su cruzada anticlerical con armas sonoras de calibre extragrueso, ruda formación con una perfecta compenetración capaz de encañonar a quien se ponga por delante. Fueron breves e implacables, apenas una hora en tromba con cierto punto de profesión más que de dedicación, y volcando varias toneladas de punteos blindados para apuntalar el tenebroso graznido del bajista.

Desde que hace seis años sacaron el definitivo 'When Satán lives' a modo de grandes éxitos en directo, contando con los gemelos Hoffman entonces, poco o nada se han apartado del programa en sus shows. Encadenando mazazos como 'Once upon the cross', 'Bastard of Christ' o 'Dead by dawn' directamente a las vísceras más que a los sentidos y con ejecuciones de oficio y maquinal exposición.
En Madrid apenas tocaron media hora hace unos días, aquí desde el 'Stars of crucifix' inaugural hasta el obligatorio 'Deicide' fundacional y final, estuvieron el doble. Poco o mucho según se mire, porque con la mitad de lo que ellos tocaron otros grupos tienen para varias vidas. Pilar Satarrullana debiera dedicarles el póster central de su satánica monografía.
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