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Texto y fotos: Juan Jesús García.
Mikel Erentxun: Donostia Dreamin'
Camino de la cuarentena, la mitad cantante de Duncan Dhu se ha embarcado en una gira minimalista para estar más cerca de su público. Actuaciones pequeñas en formato mínimo a poco más de un metro de la colección de móviles dispuestos a inmortalizar vía satélite la mella dental y las sentimentales de Erentxun.
En su primera canción 'Jugando con el tiempo' ya resumía de alguna manera en sentido de su concierto, dedicado a repasar sus grandes y , sobre todo, medianos éxitos hasta casi veinte años atrás, jugando con la nostalgia de un público, abundantemente femenino, y que en muchos casos conserva desde la época de Duncan Dhu. Un perfil de dos generaciones con una entrega admirable, capaz de esperar hora y media desde la hora anunciada, cámara en ristre, y dispuesta a colaborar vocalmente con un fervoroso tono agudo a los estribillos de casi todas las piezas. El falsete quebrado y lastimero de Erentxun sigue partiendo corazones.
Bajo y guitarra acústicos y batería - el sonido Duncan Dhu del principio- fue el soporte elemental para este concierto. Un regreso a la naturalidad que le viene de maravilla al cancionero romántico de este Erentxun que ha abandonado la frialdad europea para enseñarse dorado y con la calidez de la acústica de la costa Oeste. Entre dos de sus referencias, Morrissey y Lloyd Cole ha optado por este último, menos esteticista y más templado, el ambiente obliga aunque su timidez sea patológicamente cool. Melancolía del norte pasada por el sueño americano: 'Donostia dreamin', que podrían cantar unos Mamas & The Papas cantábricos.

Ese tueste californiano favorece un repertorio menor que no ha tenido muchos éxitos rotundos, desde el principio ya pedían 'A un minuto de ti'. Canciones como 'Esos días', 'De espaldas a mi', 'Mañana' o 'Quien se acuerda de ti' procedentes de sus cinco discos en solitario y de último recopilatorio, salpicadas hábilmente por los temas del antiguo dúo como 'Calles de París' o 'Cien gaviotas', temario atemporal que expuesto en un tono amigable y próximo mejoraba la comunicación, que fue casi persona a persona. La idea del 'básico' si no le sirve para entrar a los superventas y bañarse en multitudes, sí le ha permitido al cantautor vasco darse una ducha de afecto y comprobar que a escala de 'minitudes' goza de un cariño indestructible.
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