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Texto y fotos: Juan Jesús García.
Carlos Núñez: Gaitas solidarias
El tercero de los conciertos solidarios de Caja Granada nos trajo una vez más la vitalidad atlántica de ese monstruo de los vientos cómo es el vigués Carlos Núñez. El gaitero, que nos llegó por primera vez invitado por los Chieftains, pasó por el Parapanda folk, Mestizaje y tocó techo en el Zaidín con 20.000 personas delante, en este caso no llegó a llenar el Palacio de Congresos, ahora, los que estuvieron se lo pasaron en grande.
No se pude explicar su éxito internacional sin atender a su personalidad torrencial y embaucadora. Si su técnica es deslumbrante su carácter es completamente arrollador, su alegría, maneras y forma de dirigirse al público son de encantador de serpientes: verlo tocar la flauta alrededor de un micrófono convierte al aparato en un reptil que se levanta dócil a sus ordenes. Personaje de incansable vitalidad, más que tocar empuja sus instrumentos con ademanes de front-line roquero, se mueve con fuerza (de lejos parece una fogosa marioneta sin hilos, un afilador inagotable o el amigo perfecto para inflar la colchoneta en la playa) y se deja acariciar y realzar por las luces, regodeándose en su propio y embaucador control postural. Es atractivo, lo sabe y lo explota hasta el suspiro femenino, que los hubo.
Tras bordear los límites de la música comercial en los últimos años, ha retrocedido un par de pasos hacia el rico folclore atlántico, eso sí con la sabiduría de quien sabe lo que la gente quiere y sutilmente entregándoselo.

Con su grupo habitual, que incluye violín y Bouzuki en cuerda, teclados para acolchar de modernismo su sonido, y una batería reforzada en la timbalera para suplir la ausencia de bajo, Núñez dio un concierto inteligentemente asequible (banda sonora de Titanic incluida), en el que los desarrollos más electrónicos alternaban con temas a trío folk puro con bodrham, en un programa el que cantos de ciego, intervenciones de pandereteiras, polkas, jigas, reels, y muñeiras (más o menos en este orden, de menos a más) pusieron al público de pie a medio concierto para que no dejara de bailar en toda la noche. No estuvo esta vez nuestro gaitero Juan Antonio Rodríguez pero sí invitada la banda de gaitas Virgen del Oro de Murcia.
Carlos Núñez se sitió 'honrado' por formar parte de este programa solidario y recibió numerosos aplausos cuando agradeció, con una pieza del bretón Dan ar Braz la ayuda voluntaria en la catástrofe del Prestige, por sí había alguien presente. Atronando ya las ovaciones tras un estremecedor 'Concierto de Aranjuez' emotivamente dedicado a los fallecidos en el 11-M. Don de artes, don de gentes y don de emotividad.
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