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Texto y fotos: Juan Jesús García.
Niños Mutantes: Dos por uno
En principio iban a ser tres, un concierto por cada disco, pero decidieron concentrar los conciertos antes de arriesgarse a la sobreexposición y sus efectos secundarios. Así en dos conciertos con más de veinte canciones por sesión y bono 'pague uno y llévese dos' los Niños Mutantes han patentado los 'conciertos totales', un buen título para Los Planetas, que rivalizan amistosamente en originalidad con los Mutantes (caso DVD 'Sol de invierno') pero que en este caso hubiesen llegado cinco minutos tarde.
Como en el caso de los ya mencionados, Lagartija Nick y no muchos más, los Niños Mutantes llenan en Granada, a pesar del refrán profético tradicional y el contrastado desprecio local por todo lo nuestro. Sin que sirva de precedente, el cuarteto vendió hasta el aire del Planta, algo que es muy grato poder contar por si cunde el ejemplo y empezamos a valorar (más) lo cercano. Pero ocurrirá lo mismo en Madrid y también en Barcelona, señal de que el atípico ritmo profesional de este grupo empieza a rendir beneficios artísticos, y de los otros.
De las dos funciones la más atractiva era sin duda la del viernes 16 de abril ya que enfrentaba al grupo (y al público) a un repertorio ya inusual, partiendo de un grupo con ideas y formato ya diferentes.

Las canciones de 'Mano, parque, paseo', con las endebles estructuras de un grupo que estaba por hacer y cierta puerilidad estética casi naïf, debían recibir un tratamiento distinto, por un lado obligado por el natural crecimiento técnico del grupo, y segundo por el refuerzo de la segunda guitarra de Manuel Requena, ausente entonces. Y así sucedió. Piezas como 'Veneno-polen' , 'Florecer', 'No quiero bailar', 'Leave me be' o 'La fuerza' entre otras se vistieron de rotundidad, arreglos más elaborados, mejor conjunción, voces más expresivas y convincentes y esa sensación de redondez que el sonido de este grupo ofrece en la actualidad y que entonces era un quiero y no puedo.
En la segunda sesión los Mutantes repasaron 'Sol de invierno', añadiendo algunas de las canciones de su inminente próxima entrega ' Las horas perdidas' ('Una semana' y la homónima) avanzaron también algunas más lejanas, en las que en contra de las engañosas declaraciones que hicieron a Evasión se muestran más estetas que otra cosa, incluyendo por primera vez teclados en su formación para abrir una nueva dimensión tímbrica, como en 'Emperador Jorge II' o '1000 disparos'. El movimiento se demuestra mutando, o en un Simca 1200.
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