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Texto y fotos: Juanma Cantos
Rock salvaje y sin miramientos para dos
prometedoras bandas del estilo, que se sumergen
sin complejos en la tendencia más garajera y
distorsionada de las influencias clásicas del
rock -con mayúsculas- de todos los tiempos.
El cuarteto "Rojo Omega" abrió fuego
y demostró que siguiendo esquemas clásicos se
puede hacer un rock plenamente actual, con la
única ayuda de la distorsión -para qué
más?- y teniendo como locomotora y motivo de
expansión a una base rítmica tan potente como
la compuesta por Patxi -batería- y Pablo
-bajo-. Si a eso se le añaden dos guitarras
como las de Ricky y Bruno, cortantes, tensas y
bien estudiadas, la tralla está asegurada.
Las pequeñas dimensiones de la sala -una
antigua bodega remodelada- sirvió para que la
distorsión que emanaba de los amplis del
cuarteto madrileño llegara con firmeza al
público, que se empapó de sonidos
influenciados por bandas tan dispares como
"Fuzztones", "Motorhead" o
"Ramones", entre muchos otros y todos
a una, condensados en pildorazos a medio camino
entre el respeto a los clásicos y el afán de
evolución.
La sensación de que "Rojo Omega"
merecen, por entidad y buenas maneras, una
difusión más amplia de su propuesta, fue una
idea clara que "Rojo Omega"
transmitieron con su música.

Tras ellos, el trío jiennense "Kickin' Ass"
mostraron claramente su evolución a lo largo de
estos meses de ensayo y firmaron un
sobresaliente concierto, en el que las ganas por
"comerse" el escenario permitieron al
grupo conectar rápidamente con la concurrencia.
El sudor que corría por sus frentes evidenciaba
que "Kickin' Ass" pusieron hasta sus
entrañas en su actuación.
Como su lema indica, "Kickin' Ass" son
"demasiado punkis para los heavys y
demasiado heavys para los punkis" y se
encuentran en esa difícil frontera, siempre
atentos a no alejarse del "punk-rock",
en la que melodía y riffs salvajes son duros de
casar. Temas como "Crash" evidencian
que esto es posible y auguran al trío un muy
buen futuro a poco que el público absorba su
propuesta, toda una declaración de principios y
una apuesta por la evolución en un estilo tan
difícil y poco dado al cambio como es el
"punk-rock".
En definitiva, el concierto de "Kickin' Ass"
fue una oportunidad perfecta para ver rock hecho
con ganas y amplitud de miras, hacer entender
que existen diferentes estilos dentro del rock,
incluso practicados de una forma tan
aparentemente simple y diáfana como la que nos
mostraron "Rojo Omega" y "Kickin'
Ass", ser objetivos y aprender que el rock
no puede avanzar en un único camino, no puede
cerrar sus puertas a lo que no está dentro de
un acomodaticio encasillamiento, olvidando que,
pese a todo y afortunadamente, es diversidad de
propuestas.
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