|

Patricia Barber despidió con misterio el Festival de Jazz de Granada.
Texto
y fotos:
Oficina de Prensa del Festival.
La compositora, pianista y cantante de Chicago cerró la XXIII edición del festival de jazz de Granada. La novedad promocional de su séptimo álbum recién editado ha hecho que esta sofisticada e irascible mujer esté de completa actualidad, y por tanto que fuese uno de los platos fuertes del programa.
La Barber estuvo ya hace dos años en el festival Jazz en la Costa, si bien el concierto que clausuró anoche el festival de Granada fue considerablemente diferente al que ofreció en Almuñécar, que sirvió entonces para que muchos aficionados entrasen en contacto con el peculiar mundo musical de esta artista, y que repitiesen en Granada.
Patricia Barber es un nombre que está cerca de la frontera de las cantautoras de orientación jazzística, al estilo de la última Joni Mitchell. En este concierto, como en su último disco, se deslizó más dentro de esta segunda tendencia, a la que ayudó el buen hacer de su trío de acompañamiento, sobre todo del bajista Michael Arnopol y del baterista Eric Montzaka, ya el guitarrista Neal Alager era un elemento más ecléctico. Por si quedaba alguna duda de su capacidad de maniobra dentro de este terreno, una pieza de Fats Waller sirvió para situar el concierto en los terrenos del jazz.
Vestida siempre con elegancia posmoderna, traje negro y con sendas copas de vino y coñac en el suelo para aliviar la garganta, Patricia Barber ofrecía una imagen contemporáneamente ausente desde la penumbra de una iluminación muy tenue. Personaje siempre rodeado de un hálito de misterio, su música rehuye hacer ningún tipo de ruido ni estridencia, suele trabajar los tiempos medios y lentos jugando con el silencio como un elemento más, dejando mucho espacio para que sus músicos campen en solitario siempre que no rompan el hechizo. Su discurso es pausado pero muy tenso, enormemente dramático, casi confesional, eso sí entonado con una voz grave y poco confidencial que le dota de una frialdad y una enorme distancia emotiva.
Por este filtro pasaron canciones propias, buena parte de su álbum 'Verse' pero también, como es tradicional en ella, algunas otras piezas ajenas completamente sacadas de contexto, en este caso varias de los Beatles y el célebre 'Light my Fire' de los Doors que lleva en su repertorio desde hace mucho tiempo.
En total han sido 53 los conciertos que ha ofrecido esta edición del festival de jazz de Granada, convertido con le devenir de los años en uno de los más importantes del Estado. Según la organización un total aproximado de 20.000 personas han pasado por sus actividades, la mitad por el programa principal y la otra mitad por el paralelo y los trasnoches.
|