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Dirección: Mike Barker Intérpretes: Tim Roth, Dougray Sott, Rupert Everett, Olivia Williams. Gran Bretaña-Alemania (2003) Duración: 103 minutos
El cine ya se acercó en los años 70 de la mano del realizador Ken Hughes y el actor Richard Harris, a la figura republicana y militar de Oliver Cromwell, personaje dictatorial y oscuro que pasó a la historia por conseguir en 1.649 la decapitación del Rey Carlos I de Inglaterra, barriendo de un plumazo y a golpe de hacha, la monarquía en un país que históricamente siempre adoró enormemente la figura siempre excesiva de reinas y monarcas. Este rey sin corona del siglo 17, vuelve de nuevo a nuestros cines de multisalas de la mano del -a veces- estupendo actor Tim Roth, en la poco recomendable "Matar a un Rey". Recreación desafortunada, convencional y de poca intensidad emocional en el retrato de unos tiempos políticamente convulsos y donde las disputas se solucionaban a golpe de mandoble.
Aparte de la insuficiente y escasamente esclarecedora lección de historia, poco mas ofrece esta intrascendente e insípida cinta donde se mezclan los lujosos vestuarios y los suntuosos escenarios y decorados reales, con un Londres reprocesado informaticamente. A todo este falso envoltorio lo envuelve un martilleante guión que otorga un inmerecido y soporífero protagonismo a una manida historias de amor conyugal, que lastra y entorpece continuamente la narración. Estas son las cartas marcadas con las que juega el grupier de la velada, el insolvente realizador Mike Barker, que por desgracia da la espalda a la manera refinada y sencilla de narrar que ha caracterizado siempre al cine inglés, en pos de un producto visual agresivo y muy cercano al que se fabrica en el país del hermano de armas.
Por desgracia la figura compleja de Cromwell sigue sin dar el juego que se merece en el cine, debido en parte a que los guionistas de "Matar a un Rey"se detienen mas en la melenuda y varonil sombra de Lord Fairfax, al que da vida un inexpresivo Dugray Scott, personaje por donde gravita erróneamente toda la acción de esta endeble cinta de intrigas palaciegas. Por salvar algo, destacar a dos actores, Tim Roth y un encorsetado Rupert Everett en la figura del rey destronado, que intentan dignificar con su presencia un producto de muy difícil defensa. Así que solo nos resta tirar de la cadena, para una película mas, de esas que uno olvida en el mismo instante en que abandona la sala.
Rafa Rus
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